El pensamiento lógico lineal que nos han enseñado y que hemos aprendido y practicado es insuficiente para abordar cuestiones complejas. Ni las personas ni los acontecimientos se rigen por las leyes de la lógica. No son tan fáciles de predecir ni los problemas tan fáciles de resolver como una ecuación matemática. Se escapan a las soluciones rápidas y sintomáticas.(1)

El pensamiento lineal lógico tiende a ver líneas rectas, consecuencias simples de causa y efecto, limitadas en tiempo y en espacio en lugar de factores que se influyen mutuamente. El pensamiento sistémico, que se basa en círculos, en bucles de realimentación en vez de en líneas rectas, pone de manifiesto tres falacias en los razonamientos de causa y efecto:

a) La causa y el efecto están separados y el efecto se produce después de la causa.
b) El efecto sigue a la causa en espacio y tiempo.
c) El efecto es proporcional a la causa.



1. La causa y el efecto están separados y el efecto se produce después de la causa.

Causa y efecto son dos palabras diferentes, pero, dependiendo del punto de vista, pueden referirse a un mismo suceso. Por ejemplo, ¿es la escasez de un producto la que provoca el acaparamiento o es el acaparamiento lo que provoca la escasez de dicho producto? Se trata de una pregunta imposible. Estamos acostumbrados a pensar en términos de causa “o” efecto, pero en los sistemas complejos, pueden darse las dos cosas a la vez.2

2. El efecto sigue a la causa en espacio y tiempo.

Esto es lo que esperamos, y cuando el efecto sigue a la causa, resulta más sencillo establecer una relación entre ambos, pero esto no es verdad en los sistemas complejos. En los sistemas, siempre hay desfases y el efecto puede producirse en una parte distinta del sistema. Así pues, cuando manejamos sistemas complejos debemos ampliar nuestros horizontes temporal y espacial y mirar más allá para encontrar las cadenas de causas y efectos.

Los dolores reflejos son un buen ejemplo. La disfunción en una parte del organismo puede manifestarse como dolor en otra parte, como puede suceder con el dolor de tipo anginoso.

Además, los efectos de una lesión en una parte del cuerpo pueden producir dolor en otra parte sin ser este un reflejo de aquella. Un osteópata contó el caso de una de sus pacientes que tenía un fuerte dolor en el cuello. El tratamiento que se aplicó directamente en la zona del cuello no produjo mejoría alguna y fueron necesarias varias semanas para llegar al fondo del problema. La paciente se había lesionado el dedo gordo del pie derecho. La lesión la obligaba a andar un poco ladeada, para así quitar peso al pie lesionado, y esto le generaba una ligera sobrecarga en la zona de la pelvis. Para compensar la sobrecarga, los músculos de la espalda y del cuello soportaban una mayor presión y esta mayor presión se manifestaba como dolor en el cuello.

Así pues, buscar el efecto próximo a la causa puede llevarnos a falsas conclusiones. Podemos equivocarnos también mediante posibles explicaciones porque tendemos a buscar situaciones que demuestren nuestros modelos mentales previos. No olvidemos que, en el pensamiento sistémico, la explicación no se encuentra en diferentes causas aisladas, sino en la estructura del sistema y en las relaciones que se dan en él.2

3. El efecto es proporcional a la causa.

Esta idea es cierta cuando nos referimos a objetos físicos; así, cuando un vehículo choca contra otro, el daño y el impacto dependerán de la masa y de la velocidad de los dos vehículos. Pero no podemos generalizar y aplicar esta idea a todos los sistemas vivos o mecánicos. En muchos sistemas mecánicos, podemos obtener un gran efecto mediante un pequeño estímulo, como el impulso de energía que supone apretar el acelerador de un coche: el sistema amplifica el efecto mediante bucles de refuerzo.
En los sistemas vivos, la causa y el efecto son aún más inciertos. Una epidemia descomunal puede estar causada por algo tan insignificante como un virus y la introducción de un solo pesticida puede tener efectos de amplio espectro en el equilibrio ecológico de toda una región.
Puede ocurrir también que una acción no tenga ningún efecto, ya que los sistemas tienen umbrales. Cuando un estímulo queda por debajo del umbral, no ocurre nada. Una vez que se alcanza el umbral, se obtiene una respuesta completa.(2)

Referencias
1. Peter Senge, La Quinta Disciplina, Granica , Buenos Aires, 2004.
2. Joseph O’Connor y Ian McDermott, Introducción al Pensamiento Sistémico, Urano, Buenos Aires, 1998.

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3 comentarios en “Las tres falacias del pensamiento lógico lineal”
  1. José Angel dijo:

    Al querer hacer este comentario me solicitan un código de seguridad y eso me produce risa. Me recuerda al gran Albert Einstein: el universo y la estupidez humana no tienen límite (son infinitas!).
    La expresión: “Ni las personas ni los acontecimientos se rigen por las leyes de la lógica. No son tan fáciles de predecir ni los problemas tan fáciles de resolver como una ecuación matemática. Se escapan a las soluciones rápidas y sintomáticas”, pues es obvio que no se pueden predecir. No obedecen a ninguna regla (o ley). De otra manera serían predecibles. Es igual que el nacimiento de cualquiera, es un evento impredecible. Solo que deberíamos estar agradecidos al espermatozoide que penetró el ovulo para que fuera yo, usted, él, ella. Si hubiese sido otro (esperma…) yo sería no importa quién. Y así todo. Creo que este tratado de causa- efecto es el mismo cuento de quien fue primero, el huevo o la gallina. Recuerdo, en especial, a uno de mis ilustres maestros que decía que los filósofos eran la desgracia de la humanidad. Ya estoy en el atardecer de mi vida y la experiencia lo corrobora. Tanto problema que aqueja a la humanidad no se puede resolver porque siempre se desvía la realidad hacia discusiones de qué fue primero, o si es lineal o exponencial y cosas así. Me resisto a caer en la tentación de la fuerza de la expresión vulgar sobre esto. Mejor, esto es simplemente ejercicio de la vanidad y…la estupidez. Con todo mi respeto y admiración ante tanta capacidad para formular expresiones sin sentido concreto, jabr

  2. saadasd dijo:

    pero que clase de falacias son estas? toda causa tiene su efecto,

    “Pero no podemos generalizar y aplicar esta idea a todos los sistemas vivos o mecánicos. En muchos sistemas mecánicos, podemos obtener un gran efecto mediante un pequeño estímulo, como el impulso de energía que supone apretar el acelerador de un coche: el sistema amplifica el efecto mediante bucles de refuerzo.”

    pero que cojones, apretas el acelerador que esta conectado al motor etc pero siguiendo una causa y efecto proporcional siempre, y mas cosas, como lo del virus, siempre es proporcional, no puede haber un efecto deproporcionado de su causa

    y tambien: “¿es la escasez de un producto la que provoca el acaparamiento o es el acaparamiento lo que provoca la escasez de dicho producto?” si el producto escasea se quiere acapararlo, pero tambien si un producto, da igual que escasee o no, es acaparado entonces se produce su escasez

    putas falacias las de este articulo, semejante ignorante es usted, me dio asco leerlo

  3. Marisa Maiocchi dijo:

    Gracias a ambos por tomarse el tiempo de comentar y por ofrecer nuevos ejemplos de pensamiento lineal.

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Dra. Marisa Maiocchi -2013