El uso cada vez más difundido de Internet y las crecientes posibilidades que ofrece este medio están cambiando el ejercicio profesional. Estos cambios encierran ventajas y desventajas. En este vídeo algunas reflexiones interesantes.
Algunos colegas entran en pánico cuando su institución de pertenencia les encomienda que se hagan cargo del sitio web de la organización. Desde mi punto de vista no se trata de adquirir de repente habilidades informáticas, sino que tiene más que ver con habilidades comunicacionales. Un sitio web institucional es un mensaje; es una puerta a través de la que se muestra lo hay dentro de una organización.
Una de las cosas importantes es pensar en los procesos involucrados en la creación y en el mantenimiento del sitio. Aquí va algo de ayuda.
Visión del estado actual y lo que viene, según los expertos.
El pasado 10 de diciembre fuimos invitados a participar en el 4to. Encuentro Panamericano de Comunicación en Internet. El evento fue organizado por Infobae y contó con el auspicio de la Universidad de Miami, Universidad de Palermo, Embajada de Estados Unidos, La Caja de Ahorro y Seguro, Banco Provincia y del Sheraton Buenos Aires. Asistieron unas 400 personas de medios argentinos y extranjeros, el embajador de los Estados Unidos, el Embajador de España, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, entre otras personalidades políticas y del mundo informativo.
Dentro de los temas abordados, hubo coincidencia más o menos generalizada en que en unos 10 años los medios gráficos van a desaparecer. Los principales motivos esgrimidos fueron la presencia de Internet, la escasez de papel y la falta de anunciantes. En este último sentido, se mencionó que están cayendo las tasas de inversión y gastos en publicidad gráfica y que la publicidad online viene creciendo en forma sostenida alrededor de un 11% anual.
4to. Encuentro Panamericano de Comunicación en Internet
Facebook, Twitter, MySpace, Technorati, Orkut y Xing, entre muchas otras, han crecido en forma espectacular en los últimos meses en el marco de lo que se denomina Web 2.0 en donde los protagonistas son los propios usuarios.
En estas comunidades, un número inicial de participantes envían mensajes a miembros de su propia red social invitándoles a unirse al sitio. Los nuevos participantes repiten el proceso, creciendo el número total de miembros y los enlaces de la red. Los sitios ofrecen actualización automática de la libreta de direcciones, perfiles visibles, la capacidad de crear nuevos enlaces mediante servicios de presentación, la posibilidad de incorporar todo tipo de documentos (fotos, vídeos, presentaciones, pdf), permiten chatear entre usuarios y diversas formas de interacción entre usuarios. Las redes sociales también permiten cultivas relaciones comerciales.
Las sociedades científicas y diferentes asociaciones de profesionales enfrentan el desafío de transmitir conocimientos no solo entre sus asociados y miembros sino hacia la comunidad.
En un momento en que el volumen de información parece desbordarnos y que una buena parte de esa información es poco útil o tendenciosa, las organizaciones no solo pueden sino que deben asumir un rol protagónico y orientador tanto para los profesionales como para el público en su conjunto. A fin de alcanzar este protagonismo, resulta indispensable que cada institución asuma la responsabilidad social que le cabe en su área de acción y que elabore un sólido plan de comunicación institucional dirigido hacia la comunidad y hacia los profesionales que las integran.
La Gestión del Conocimiento es una disciplina relativamente nueva, que se ha desarrollado principalmente en el ámbito empresarial como una estrategia para convertir el capital intelectual de las organizaciones en mayor productividad y valor agregado, incrementando la capacidad para la acción. Los conceptos, herramientas, técnicas y recursos ampliamente estudiados que utiliza, son aplicables en otros ámbitos diferentes del corporativo.
Incluye a la Gestión de Información y a la Gestión de Contenidos. Tanto la información como los contenidos se pueden gestionar directamente ya que, de algún modo, son externos a las personas. El conocimiento está dentro de los seres humanos por lo que solo es posible gestionar los procesos para su adquisición, representación, creación y transmisión. (más…)
Qué mide y para qué sirve la “p”. Interpretar los resultados de un estudio en forma adecuada es fundamental.
Desde hace ya varios años, con la llegada de la Medicina Basada en Evidencias, nos hemos ido acostumbrando a la “p” que aparece en los estudios clínicos y epidemiológicos. Consideramos, por ejemplo, que un tratamiento es útil si la “p” es significativa; es decir, si el valor es menor a 0.5 y, en el mejor de los casos a 0.001, el nuevo fármaco es eficaz. Pocas veces, por no decir casi ninguna, nos ponemos a pensar qué es lo que representa el valor de “p” y si nuestra presunción respecto de los efectos es adecuada.
En ocasiones, los resultados de un estudio pueden ser correctos pero, debido a una mala presentación, pueden conducir a interpretaciones erróneas o confusas. Por otro lado, cuando la presentación de resultados se hace de manera heterogénea, el proceso para comparar los hallazgos de un estudio con los de otro, se complica. Con el objetivo de evitar estos problemas, la comunidad médica ha desarrollado diferentes formas estandarizadas para publicar los resultados de las investigaciones.
Cuando la comunidad médica advirtió que diversos intereses podían sortear los filtros metodológicos y los cálculos estadísticos que utiliza la Medicina Basada en Evidencias, y sesgar de esta forma los resultados, fue necesario diseñar otras estrategias que operaran también como compensadoras. En este marco surgió, por ejemplo, el desarrollo de los estándares de publicación.
A pesar de que todos estos ciclos compensadores fueron y son funcionales, se advirtió otro tipo de problema: los sesgos de publicación de los ensayos randomizados y controlados (ERC), en particular los terapéuticos, en los que se ensayaban diferentes fármacos. Comenzaron a aparecer casos en los que solo se publicaban los resultados obtenidos en aquellos centros en los que éstos habían sido favorables, omitiendo publicar los resultados desfavorables.
En 1995, David Sackett definió a la MBE como la integración de las mejores evidencias de la investigación con la experiencia clínica y los valores del paciente, y propuso un esquema de 5 pasos para su aplicación. En este artículo repasamos los pasos para la práctica de la MBE y le ofrecemos algunos detalles inherentes a su actual aplicación.